En la plenitud de ser quien soy.

En la plenitud de ser quien soy.
Silencio para encontrarme y encontrarte...

viernes, 12 de octubre de 2012

Efectos

Era un día normal, un sol radiante en la bella ciudad de Mérida. Las personas laborando, los niños en la escuela, la ama de casa realizando las labores; alguno que otro choque congestionaba el transito, las cornetas se hacían escuchar desde la cuadra numero siete donde me encontraba.


Dispuse (y no se porque) a montarme en el bus que me llevaría al a lugar de mi destino. Al montarme, quité el bolso de mi espalda y apoyando mis isquiones en el asiento, descanse mi cuerpo luego de una jornada agotadora.


Al estar allí, junto a la ventana, pude sentir una energía que me indicaba con urgencia que volteara; sin ninguna intención, gire mi cervical hacia mi lado derecho, y pude observar aquello que irradiaba la fuerza que capturo mi atención. Me encontraba yo frente al pasado que me llevo tanto tiempo superar.

Inmediatamente me incorpore en mi antigua posición, pero no podía dejar de pensar en el hecho de que se encontraba allí, observando mis movimientos, uno a uno. Empecé a sudar sin control, mi respiración se agito, al punto que me ahogaba.

A mi lado se encontraba una joven de cabellos rojizos, recuerdo que su perfume: destilaba el aroma de madera recién tallada. Ella miraba mis impresiones; los movimientos que surgían de mis nervios, mi pierna no dejaba de moverse de arriba hacia abajo, y mi espalda, en la medida que respiraba, se se producía curvatura sin control.


Al ver que mi postura era algo extravagante, ella con gran sutileza tomo mi brazo, y dejó florecer el sonido de su voz angelical; al hablar hizo apaciguar mis sentidos.

Luego de poder lograr mi atención, la chica suavemente me pregunto lo que me pasaba, pero mi voz entre cortada no dejaba informar mi situación. Intentaba he intentaba con todas mis fuerza.  elaborar las palabras que me ayudaría a salir de tan horrible momento, pero nunca pude emitir algún sonido.

La chica asustada, decide comentarle al conductor el momento tan bochornoso que ocurre, pero este con gran arrogancia contesto que no era de su interés. Ella dolida por la respuesta decide gritar fuertemente y solicitar la ayuda, pero nadie le presta atención, su angustia crece cada vez más; yo solo escuchaba ligeros murmullos.

Ella insistía en preguntarme que era lo que me pasaba, pero no podía darle la información. Luego de unos momentos la chica agarro mi cuello y forcejeando con gran intensidad pudo despertarme del momento alucinante que tenia. Y al ver su rostro frente al mio ocasiono tal reacción que decidí bajar del bus muy pero muy asustado.

Nunca volví a ver a la chica, no se quien era ni porque me quería ayudar. Solo se lo que se por un conocido que luego de tres días pudo compartir conmigo los efectos alucinantes de aquella hierba.


Nota: Este cuento en la historia de una persona muy allegada, que tuvo un momento alucinante con marihuana. Solo quise plasmar en un cuento la historia que capto mi atención.

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