En la plenitud de ser quien soy.

En la plenitud de ser quien soy.
Silencio para encontrarme y encontrarte...

martes, 20 de marzo de 2012

Ya que la muerte es segura…


Piensa en el comienzo de la vida en esta Tierra: organismos unicelulares que se dividen y evolucionan; El surgimiento gradual de los peces, anfibios, y mamíferos, hasta que aparecieron los primeros hombres hace cinco millones de años; luego los miles de millones de humanos que vivieron poco antes de que naciera yo. Cada uno de ellos nació; cada uno de ellos murió. Murieron porque nacieron. ¿En qué difiero de ellos? ¿No sentían que su vida era única como yo siento que es la mía? Y sin embargo el nacimiento se enlaza a la muerte como el encontrarse se enlaza con el partir.

Este organismo milagroso, formado de un número inconcebible de partes interdependientes, desde las células más pequeñas hasta los hemisferios cerebrales, ha evolucionado a un grado de complejidad creando una  conciencia necesaria para que estas palabras tengan sentido. La vida depende de mantener este balance delicado, del funcionamiento de los organismos vitales. Y sin embargo la siento cambiar con cada pulsación de la sangre que se escabulle en cada respiro.

Soy testigo de cómo envejecen personas de avanzada edad cercanas a mí, su pérdida de cabello, dolor en las articulaciones, arrugas en la piel, entre otros. Y comprendo que la vida avanza   momento en momento.

Es como ir a la deriva en un bote, firmemente río abajo. Miro por la popa, contemplando el paisaje que se dispersa tras del barco. Estoy tan absorto en lo que veo, que me olvido que estoy derivando inexorablemente hacia una cascada que cae cientos de metros.

… y su momento incierto…

Cuando trato de voltear para ver qué tan cerca está la catarata, no lo logro. Sólo puedo ver lo que se desarrolla frente a mis ojos. Puedo ver la muerte de los otros pero no la mía. Mi tiempo va a llegar también, pero no sé cuándo.

Considera que aunque las estadísticas nos aseguran que tenemos un buen chance de vivir hasta una cierta edad “promedio”; Probabilidad que no es certera. No hay ninguna garantía de que voy a vivir hasta la próxima semana, no digamos varios años más. La muerte no sólo les ocurre a los otros, ni tampoco cuando quiero,
el cuerpo es frágil, es sólo carne. Escucha los latidos, la vida depende del bombeo de un músculo.

Cualquier cosa puede pasar. Cada vez que cruzo un camino, salgo de viaje, bajo unas escaleras, mi vida está en peligro. Por cuidadoso que sea, no puedo prever la distracción del hombre en al auto que se acerca, el colapso de un puente, el desplazamiento de una falla geológica, el recorrido de una bala perdida, el destino de un virus. La vida es propensa a los accidentes.

… ¿qué debo hacer?

¿Por qué estoy aquí? ¿Vivo de forma tal que puedo morir sin remordimientos? ¿Cuánto de lo que hago es un compromiso? ¿Me la paso aplazando lo que “realmente” quiero hasta que las condiciones sean más favorables?

El hacer estas preguntas interrumpe nuestra complacencia en la comodidad de la rutina y deshace mis ilusiones sobre un sentido de importancia personal largamente acariciado. Me esfuerza a buscar nuevamente el impulso que me saca del hoyo y me desvía de los común de mis patrones habituales. Me obliga a examinar mis apegos a la salud física, independencia económica, amigos queridos. Ya que fácilmente se pierden; en última instancia no puedo confiarme de ellos.

¿Hay algo de lo que pueda depender?

Quizás en lo único que puedo confiar es que voy realizando mi camino conforme a lo percibe mi corazón; confió en mi intuición que me lleva a la felicidad de mi ser, vivo cada día como si fuera el ultimo y trato de hacer el mayor bien posible.


Una reflexión como ésta no te dice nada que no sepas ya: que la muerte es segura y su momento incierto. El asunto es considerar estos hechos seguido y con tranquilidad, dejándolos que toquen tu ser, hasta que se despierta una percepción sensorial sobre su significado e implicaciones en tu realidad.

Esta reflexión nace  en memoria a un gran amigo fallecido en la madrugada del día 20/03/12  
Siento la pérdida de un amigo muy cercano. Es increíble como dejamos de existir para volver hacer aquello lo que antes éramos. La esencia de tu persona estará en nosotros, en el recuerdo, el rose que tuvimos, en nuestras peleas, los juegos y muchas otros momentos que pudimos compartir; Sigues presente, no ausente, vives, pero en una eternidad que luchaste por alcanzar, Hoy obtienes la corona merecida y estas cerca de aquel que te recibe sin ningún prejuicio, mostrándote realmente como eres, sin caretas, sin distinción de ningún tipo. Gracias Enderson Rodriguez  por haber sigo una persona significativa en mi vida.
 Gracias Enderson


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